Origen de la Knabe Kola
Knabe Kola nació en Alemania como el segundo gran lanzamiento de la marca de bebidas asociada al creador de contenido Maximilian Knabe, conocido como HandOfBlood (se le puede ver en la foto de abajo). El proyecto llegó después de Knabe Malz, un refresco de malta lanzado en 2024, y volvió a desarrollarse en colaboración con Drinks & More, compañía perteneciente al grupo Krombacher. La Kola apareció comercialmente en agosto de 2025.
La elección de la cola tenía además una explicación bastante personal. Knabe contó que la Kola forma parte habitual de sus emisiones y que su comunidad estaba familiarizada con su consumo. También influyó el éxito de Knabe Malz y, especialmente, las peticiones de los seguidores para disponer de una versión sin azúcar. Como el proceso de elaboración del malz no permitía hacer fácilmente esa variante, la Kola se convirtió en el siguiente paso natural. Knabe participó en la definición de la dirección de sabor, mientras que Drinks & More aportó la experiencia en desarrollo, producción, embotellado y distribución.
Knabe Kola se presentó en dos versiones: Original Genuss, con azúcar, y Null Zucker, sin azúcar. Ambas incorporan cafeína y una marcada nota de limón, y se comercializan en latas de 330 mililitros. El lanzamiento estuvo acompañado por una campaña deliberadamente nostálgica, inspirada en la estética publicitaria de los años noventa, y por una presentación con un evento de 24 horas en Berlín. Así, más que intentar competir únicamente como otra cola de supermercado, Knabe Kola nació como una extensión de la personalidad y la comunidad construidas alrededor de HandOfBlood.
Cómo la conseguí
Me la trajeron Álvaro, Blanca, Carmen y Javier de un viaje por Alemania. No sé si sabían que era la bebida de un influencer friki alemán.
Nota de cata
Knabe Kola tiene un perfil bastante particular, con un sabor que recuerda a un refresco de cola que se hubiera quedado a medio camino. Enseguida aparece algo parecido a una Coca-Cola desgasificada y descongelada, con una sensación que también puede recordar a un Calipo derretido. Hay algún aroma lejano de coco, casi de caramelo de coco, que aparece de fondo sin llegar a convertirse en protagonista. La vainilla también está presente, pero de una manera discreta.
En nariz, el gas resulta bastante agradable y aporta una primera impresión más viva de lo que después encontramos en boca. La entrada es dulce, pero menos intensa que la de una Coca-Cola convencional. Esa menor cantidad de azúcar quizá pretende darle un perfil más ligero y diferente, pero el resultado queda un poco en tierra de nadie: no termina de encontrar una personalidad propia suficientemente definida.
Knabe Kola tiene algunas ideas interesantes, pero da la impresión de que la mezcla no acaba de conseguir lo que se propone. Hay vainilla, hay un recuerdo de coco, hay cola y hay algo que recuerda a un polo derretido. Todo está ahí, pero la suma resulta menos convincente que sus partes. Una cola curiosa, reconocible y con algún detalle inesperado.
