Parecido al original
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Sabor
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Dignidad
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Origen de la Frixen Cola

Frixen Cola surge en 2012 como una iniciativa de la cooperativa aragonesa El Esqueje, surgida en el entorno del bar vegetariano Birosta en el barrio de La Madalena de Zaragoza. Tras una década probando alternativas a las colas convencionales sin terminar de encontrar lo que buscaban, sus cooperativistas “decidieron lanzarse a la piscina” y producir su propio refresco, inspirados por la necesidad de ofrecer una opción que reflejara sus valores de solidaridad, consumo local y comercio justo. Así, Frixen Cola nace con la vocación de escapar del oligopolio de las grandes marcas, apostando por la economía social, la creación de empleo digno y el fomento del pequeño comercio.


Un carácter chispeante, ético y comprometido
El carácter distintivo de Frixen Cola reside en combinar sabor y responsabilidad. Se elabora con agua mineral del manantial de Jaraba, azúcar de caña ecológico de Comercio Justo y estevia, reduciendo así aproximadamente un 20 % el contenido en azúcar respecto a otras colas. Además, incorpora un nivel ligeramente superior de cafeína, lo que le aporta ese toque energético característico. Su identidad se refleja también en su nombre: un juego entre las palabras aragonesas frisel (helado de corte) y refrixerio, que conjugan tradición local con un sonido moderno y memorable.

Frixen es más que una bebida; es una manifestación líquida de unos ideales: ética, cercanía, sostenibilidad y sabor auténtico. Se posiciona como una alternativa vibrante, para quienes buscan un refresco con conciencia social sin renunciar a una experiencia refrescante y chispeante.

 

Cómo la conseguí

Me enteré de que había salido en lata a través de Instagram. Pregunté y me dijeron que había latas en una cooperativa del barrio de Jesús. Fui y las encontré. Qué maravilla. 

Nota de cata

Apariencia
Frixen Cola se presenta con un tono oscuro y brillante, clásico en el universo de las colas, pero con una efervescencia medida que deja entrever su carácter reposado. El gas, lejos de ser invasivo, acompaña suavemente, burbujeando con elegancia sin agredir el paladar. En copa, su color recuerda a los jarabes antiguos de botica, densos y prometedores.

Nariz
El primer impacto olfativo es nostálgico y juguetón. Un aroma dulce, envolvente, que remite de inmediato a la gomaespuma de los juguetes de nuestra infancia y a ese perfume sintético y ligeramente empolvado de la goma EVA recién recortada. Tras esa primera capa, emergen notas más definidas: caramelos de cereza, piruletas de corazón envueltas en celofán y un leve guiño a esas gominolas de cola que huelen más a merienda que a refresco. Un bouquet sorprendentemente emocional, con alma de recreo y patio de colegio.

Boca
En boca, Frixen Cola se revela como un viaje directo a la infancia. El primer trago despierta un sabor inconfundible: la chuchería de picota roja esférica de la marca Dulciora, con su dulzor jugoso, su acidez traviesa y su envoltorio inolvidable. Inmediatamente después, se abre paso un recuerdo casi táctil: el del flash de cola, recién sacado del congelador, con ese regusto a hielo coloreado y azúcar pura que tintaba los labios. La estructura del gas es impecable: ni agresiva ni plana, chispeante sin ser escandalosa, como un buen compañero de conversación.

Retrogusto
El retrogusto se queda un rato, como una canción pegadiza. Persisten las notas de caramelo, cereza y cola sintética, en el mejor de los sentidos. Es un final que no cansa, que invita al siguiente sorbo, y que deja en la boca un eco de parque, verano y cumpleaños con tarta rosa. Frixen Cola no intenta ser sobria ni seria: celebra su personalidad alegre, atrevida y entrañablemente artificial con descaro y autenticidad.

Esta cata estuvo asesorada por M.C. y Future Yenius

Por admin

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