Origen de la K-Classic Cola
La historia de K-Classic Cola está ligada a la expansión de las marcas blancas en los supermercados alemanes. K-Classic nació en octubre de 2003 como marca propia de Kaufland, inicialmente con unos 300 productos. El primero fue, curiosamente, un producto tan poco glamuroso como unos pepinillos en vinagre. Con el tiempo, la marca fue creciendo hasta superar los 2.000 artículos y convertirse en una de las principales enseñas de precio económico de Kaufland.
La cola forma parte de esa estrategia: ofrecer productos cotidianos a un precio inferior al de las grandes marcas, pero bajo una identidad propia reconocible. Y aquí hay una particularidad interesante: K-Classic no es una compañía de refrescos, sino una marca de distribución de Kaufland, por lo que sus productos pueden proceder de diferentes fabricantes. La propia cadena señala que cada vez más artículos K-Classic son elaborados por empresas de la Schwarz Produktion, el grupo industrial que pertenece, al igual que Kaufland, al Grupo Schwarz.
K-Classic Cola representa, por tanto, la versión más pragmática de la guerra de las colas: no pretende construir una historia centenaria ni competir mediante una gran marca internacional, sino ofrecer el sabor reconocible de una cola a un precio bajo y dentro de la propia red de supermercados. La marca K-Classic también salió de Alemania a partir de 2010, llegando a otros países europeos, aunque su origen continúa siendo inequívocamente alemán. En el caso de sus refrescos, Kaufland ha llegado incluso a integrar la producción y el reciclaje de sus envases dentro del ecosistema de Schwarz Produktion, convirtiendo a esta humilde cola de supermercado en una pequeña pieza de una enorme maquinaria comercial alemana.
Cómo la conseguí
Me la trajo Diego Celma de uno de sus viajes por el mundo.
Nota de cata
La nota de cata que se desprende de la descripción del producto y de las características sensoriales recogidas en pruebas es bastante sencilla: color marrón rojizo y aspecto limpio, con una burbuja marcada. En nariz ofrece un aroma claro a cola, acompañado de ligeros recuerdos especiados y cítricos, especialmente de limón, naranja y lima. En boca resulta dulce, con una acidez ligera y un sabor a cola reconocible; el final es persistente y ligeramente especiado.
