Origen de Tukola

Ciego Montero Kola, conocida como TuKola, es una de las colas más características de Cuba y forma parte de la historia de los refrescos de la isla. La marca Ciego Montero nació vinculada a los manantiales de Ciego Montero, en la provincia de Cienfuegos, una zona famosa por sus aguas minerales. A finales de los años setenta comenzó la búsqueda y explotación industrial de estos manantiales y en 1981 se construyó una fábrica destinada inicialmente a producir agua mineral, tanto natural como carbonatada, antes de incorporar los refrescos.

La TuKola apareció posteriormente como la cola de la familia Ciego Montero y se convirtió en uno de sus productos más reconocibles. Su historia está estrechamente relacionada con la salida de Coca-Cola del mercado cubano después de la Revolución: ante la ausencia de las grandes colas estadounidenses, Cuba desarrolló sus propias alternativas. TuKola terminó ocupando ese espacio y se convirtió en una especie de «Coca-Cola cubana», aunque su fabricación pertenece a una historia industrial diferente. La planta de Los Portales, en Guane, llegó a producir numerosos refrescos de la marca Ciego Montero, con TuKola como producto insignia.

En los años noventa, Ciego Montero adquirió una nueva dimensión con la creación de Los Portales S.A., una empresa mixta vinculada a la industria cubana y al grupo Nestlé, dedicada a producir y comercializar aguas minerales y refrescos. Para entonces, Ciego Montero ya era una marca consolidada y, según la propia empresa, llevaba alrededor de 30 años de existencia en 2015. TuKola quedó así convertida en una de las bebidas gaseosas más representativas de Cuba: una cola nacida para cubrir un vacío en el mercado y que terminó formando parte de la identidad cotidiana de los cubanos.

Cómo la conseguí

Obtenida por el gran Diego Celma.

Nota de cata

TuKola se presenta como una cola dulce, refrescante y de burbuja marcada, con un sabor clásico de cola y ligeros recuerdos especiados y cítricos. En boca tiene un perfil bastante sencillo, con protagonismo del azúcar y una acidez moderada. La propia descripción comercial destaca precisamente el equilibrio entre dulzor y efervescencia, recomendando tomarla bien fría.

 

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