Parecido al original
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Sabor
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Dignidad
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Origen de la Mets Cola

Kirin Mets Cola nació en Japón en 2012, de la mano de Kirin Beverage, una compañía perteneciente al grupo Kirin, conocido internacionalmente sobre todo por su cerveza. Su aparición respondió a una idea bastante particular: crear una bebida de cola que, además de refrescar, pudiera posicionarse dentro del creciente mercado de los alimentos funcionales. El resultado fue un refresco con una característica inédita en la categoría: se convirtió en la primera bebida de cola reconocida en Japón como “Food for Specified Health Uses” (FOSHU), una categoría oficial para productos a los que se atribuyen determinados beneficios relacionados con la salud.

La clave de Mets Cola estaba en su dextrina resistente, un tipo de fibra alimentaria que Kirin incorporó a la fórmula y que permitía presentar el producto como una cola funcional. La bebida fue concebida para acompañar comidas y, según la comunicación de la compañía, ayudar a moderar la absorción de grasas. El lanzamiento tuvo una enorme repercusión en Japón y consiguió abrir un territorio prácticamente nuevo dentro del mercado de los refrescos: el de las “colas saludables” o funcionales. Su éxito fue tal que Kirin llegó a describir Mets Cola como un producto que había creado una nueva categoría dentro del mercado de la cola.

El lanzamiento de Mets Cola también resulta interesante porque apareció en una época en la que las grandes compañías de bebidas empezaban a explorar fórmulas capaces de combinar el placer de un refresco con argumentos funcionales. Poco después, Pepsi Special seguiría una estrategia parecida en Japón, convirtiendo a Mets Cola en uno de los primeros ejemplos de esta nueva generación de refrescos. Así, más que intentar competir únicamente con Coca-Cola o Pepsi en sabor, Kirin apostó por diferenciarse desde la función: una cola pensada no solo para beber, sino también para encajar en el creciente mercado japonés de alimentos y bebidas con beneficios añadidos.

 

 

 

 

Cómo la conseguí

En Osaka, en una máquina de vending vintage muy cerca de la torre Tsutenkaku. 

Nota de cata

Mets Cola ofrece un parecido relativo con una cola clásica y, teniendo en cuenta que parte de una fórmula funcional, resulta bastante meritorio. Lo interesante es que no intenta llevarnos por sabores japoneses ni convertir su origen en un espectáculo aromático: se centra en ser lo que tiene que ser, una cola reconocible y refrescante. La propia Kirin destaca precisamente su perfil especiado y un final limpio.

En boca, el gas es uno de sus grandes aciertos: la sensación carbónica se aproxima mucho a la de una cola convencional y consigue aportar ese punto de mordiente que esperamos en este tipo de refresco. El sabor, sin embargo, se queda a medio camino. Podríamos decir que alcanza aproximadamente un 60 % del camino hacia el sabor de una cola original: reconocemos perfectamente la intención, aparecen los códigos habituales del refresco de cola, pero falta profundidad y esa complejidad aromática que hace que una Coca-Cola o una Pepsi resulten inmediatamente familiares.

En definitiva, no está nada mal. Mets Cola no intenta reinventar la cola ni sorprender con una personalidad extravagante; su mérito está precisamente en aproximarse bastante al modelo que pretende imitar. Para una cola japonesa concebida además como bebida funcional, el resultado es más que digno: un 6 sobre 10 en parecido, con una carbonatación especialmente conseguida y un sabor que, aunque no llega al original, cumple razonablemente bien su cometido.

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